“Hoy celebro una victoria: la esperanza de volver a creer en Colombia”
“Hoy celebro una victoria: la esperanza de volver a creer en Colombia”
Hoy no escribo desde la indiferencia. Hoy escribo desde la emoción de ver que muchos colombianos decidieron levantar la voz y decir que quieren otro rumbo para el país.
La victoria de Abelardo de la Espriella se siente como ese momento en el que una persona cansada de caminar contra la corriente encuentra por fin una señal de que todavía vale la pena insistir. No porque todo esté resuelto, sino porque vuelve a aparecer una palabra que muchos habían guardado en un cajón: esperanza.
Durante años hemos visto cómo Colombia se divide entre discursos, peleas, señalamientos y promesas que muchas veces se quedan en titulares bonitos, pero que no siempre llegan a la realidad de la gente. Mientras algunos celebraban grandes anuncios, muchos ciudadanos seguían preguntándose por la seguridad, el empleo, el costo de vida y la tranquilidad de sus familias.
Y sí, también es imposible ignorar el desgaste que ha generado el gobierno de Gustavo Petro en amplios sectores del país. Un gobierno que llegó prometiendo cambios profundos, pero que para muchos terminó dejando más dudas que certezas. Entre polémicas, discusiones interminables y un país cada vez más enfrentado, muchos empezaron a sentir que Colombia necesitaba algo diferente.
Porque un país no se gobierna solamente con discursos; se gobierna con resultados. La gente no vive de frases inspiradoras, vive de oportunidades, de seguridad, de poder salir adelante sin sentir que cada día es una batalla.
Por eso hoy muchos miran hacia la idea de ese “país milagro” que promete Abelardo: una Colombia que recupere la confianza, que vuelva a creer en el trabajo, en la autoridad, en el crecimiento y en la capacidad de levantarse.
¿Será fácil? Claro que no. Ningún cambio verdadero llega con una varita mágica. Pero hay algo que sí cambia la historia: cuando un pueblo deja de resignarse y empieza a exigir más.
Hoy celebro porque siento que muchos colombianos dijeron: “queremos intentarlo de otra manera”. Celebro porque la democracia también es eso: la posibilidad de cambiar, de debatir y de buscar nuevos caminos.
Mientras algunos intentan explicar cómo pasó, yo prefiero mirar hacia adelante. Colombia no está condenada a repetir los mismos errores. Este país tiene talento, fuerza y gente trabajadora; solo necesita volver a creer que puede ser mucho más.
Hoy brindo por esa esperanza. Por una Colombia que no se rinda. Por una Colombia que vuelva a soñar.
Olga Liliana Rojas Nieto.

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