Legitimidad, moral y estrategia: el impacto de los secuestros de militares en el conflicto colombiano

 




Legitimidad, moral y estrategia: el impacto de los secuestros de militares en el conflicto colombiano


Resumen


El secuestro de personal militar en Colombia constituye un fenómeno complejo que combina dimensiones tácticas, políticas y psicológicas. Su resurgimiento en los años 2024–2025 ha puesto de relieve las vulnerabilidades del Estado frente a disidencias de las FARC, el ELN y otros grupos armados organizados que emplean esta táctica como herramienta de control territorial y presión política. Este artículo analiza el impacto de los secuestros sobre la legitimidad del Estado, la moral de las Fuerzas Armadas y la estrategia de seguridad nacional. Desde un enfoque académico-militar, se revisan los actores, las dinámicas recientes, las vulnerabilidades estratégicas y las implicaciones de esta práctica en el marco de la guerra irregular y la teoría de la guerra de cuarta generación. Se propone, finalmente, un marco de respuesta integral basado en seguridad multidimensional, gobernanza territorial y comunicación estratégica.


Palabras clave: secuestro, Fuerzas Armadas, legitimidad, moral militar, guerra irregular, estrategia.


Introducción


El conflicto colombiano ha sido caracterizado por su complejidad y persistencia, con una multiplicidad de actores armados, economías ilícitas y dinámicas territoriales que han desafiado al Estado durante más de cinco décadas (Pécaut, 2008). Dentro de este marco, el secuestro se consolidó desde finales del siglo XX como una de las tácticas más representativas de la insurgencia, no solo como fuente de financiación, sino también como instrumento político y psicológico.


Aunque la firma del Acuerdo de Paz en 2016 marcó una reducción significativa en los niveles de secuestro, en 2024–2025 se ha registrado un preocupante repunte de retenciones de militares, especialmente en departamentos estratégicos como Cauca, Putumayo y Guaviare (Semana, 2025). Este fenómeno reaviva preguntas sobre la capacidad del Estado para garantizar seguridad, la legitimidad de sus instituciones y la moral de sus Fuerzas Armadas.


El presente artículo busca responder a tres preguntas centrales:


1. ¿Cómo afecta el secuestro de militares la legitimidad del Estado colombiano?

2. ¿Cuál es el impacto de esta práctica sobre la moral de las Fuerzas Armadas?

3. ¿Qué implicaciones estratégicas tiene para el diseño de la política de seguridad y defensa?


1. Marco histórico y conceptual


1.1. El secuestro como táctica insurgente


En la tradición de guerra irregular latinoamericana, el secuestro ha sido entendido como un mecanismo de coerción que busca desestabilizar al adversario mediante la captura de símbolos de poder estatal (Chernick, 2017). En Colombia, las FARC institucionalizaron esta práctica, diferenciando entre secuestros extorsivos, políticos y “canjeables” (Gutiérrez Sanín, 2019).


1.2. El secuestro y la legitimidad estatal


La legitimidad se concibe aquí en los términos de Max Weber (1947), como la aceptación de la autoridad estatal por parte de la sociedad. Cuando los militares —símbolo de la soberanía y el monopolio legítimo de la fuerza— son secuestrados, la imagen de control territorial del Estado se ve profundamente cuestionada.


1.3. Moral militar y cohesión institucional


La moral de las tropas es un factor crítico en la doctrina militar. Como sostiene Huntington (1957), la efectividad de las Fuerzas Armadas no depende únicamente de recursos materiales, sino también de la cohesión interna y la confianza en el mando. El secuestro de compañeros de armas erosiona esa moral al proyectar vulnerabilidad y desprotección.


1.4. Guerra de cuarta generación


La teoría de la cuarta generación (Lind, 1989) plantea que los conflictos contemporáneos no buscan derrotar al enemigo en el campo de batalla, sino erosionar su legitimidad política y voluntad estratégica. Desde esta óptica, el secuestro de militares no es un fin en sí mismo, sino un medio para desgastar la moral institucional y presionar decisiones políticas.


2. Actores y motivaciones en el contexto actual


2.1. Disidencias de las FARC


Los grupos conocidos como Estado Mayor Central y Segunda Marquetalia utilizan el secuestro como herramienta para:


Castigar operaciones militares en sus zonas de influencia.


Proyectar control sobre corredores estratégicos de narcotráfico.


Presionar al Gobierno en procesos de negociación.



2.2. ELN


El Ejército de Liberación Nacional, aunque más enfocado en secuestros extorsivos, mantiene la capacidad de retener personal militar en áreas de disputa territorial, empleando esta táctica como medida de presión política.


2.3. Grupos armados organizados (GAO)


Bandas como el Clan del Golfo no recurren al secuestro de manera sistemática, pero en ocasiones lo emplean como táctica reactiva frente a operaciones militares en sus corredores ilícitos.


2.4. Comunidades instrumentalizadas


Las retenciones colectivas, donde comunidades campesinas o indígenas rodean y desarman a militares, representan una modalidad particular. Aunque se presentan como expresiones de protesta social, en muchos casos son inducidas o manipuladas por estructuras armadas ilegales.


3. Dinámicas tácticas recientes


3.1. Retenciones masivas y bloqueos


Las multitudes como herramienta de guerra reflejan una táctica híbrida: no se trata de un secuestro tradicional, sino de una forma de captura política y mediática que busca exponer la vulnerabilidad estatal.


3.2. Represalias inmediatas


En varias ocasiones, el secuestro ocurre tras combates que resultan en bajas insurgentes. De este modo, los grupos armados equilibran el costo del enfrentamiento mediante la captura de militares.


3.3. Escudos políticos


La narrativa insurgente presenta estas acciones como defensa de la comunidad frente a abusos militares. Ello complica la respuesta del Estado, pues una acción de rescate puede ser interpretada como represión contra civiles.


4. Vulnerabilidades estratégicas


4.1. Vacíos de gobernanza


En regiones periféricas, la presencia estatal se reduce al ámbito militar, sin un acompañamiento institucional robusto. Ello debilita la legitimidad del Estado y facilita que los grupos armados presenten al Ejército como fuerza de ocupación.


4.2. Inteligencia limitada


La falta de comprensión de dinámicas sociales locales deja expuestas a las tropas a reacciones colectivas. La inteligencia centrada en objetivos militares resulta insuficiente en escenarios híbridos.


4.3. Dependencia de economías ilícitas


Cuando la supervivencia comunitaria depende de la coca o la minería ilegal, las intervenciones militares se perciben como amenazas existenciales, lo que favorece la alineación con los grupos armados.


4.4. Costos políticos


Cada secuestro militar se convierte en noticia nacional, con alto impacto político. La oposición utiliza estos incidentes para cuestionar la estrategia de seguridad, generando presión sobre el Gobierno y limitando su margen de maniobra.


5. Impacto en legitimidad, moral y estrategia


5.1. Legitimidad del Estado


El secuestro de militares afecta directamente la percepción de control territorial. Cuando los ciudadanos ven que soldados son capturados, concluyen que el Estado carece de capacidad para garantizar su seguridad.


5.2. Moral militar


La vulnerabilidad proyectada debilita la moral de las tropas y la confianza en la cadena de mando. Esto puede generar efectos psicológicos negativos, como temor a desplegarse en áreas críticas o sensación de abandono.


5.3. Estrategia de seguridad


La recurrencia de secuestros obliga al Gobierno a reconsiderar su política de seguridad. Los incidentes generan presión para privilegiar la negociación sobre la acción militar, lo que puede ser percibido como una victoria insurgente.


6. Respuestas estratégicas


6.1. Seguridad multidimensional


Una estrategia eficaz debe articular presencia militar con instituciones civiles, justicia, servicios sociales y proyectos de desarrollo alternativo.


6.2. Inteligencia socio-territorial


Comprender las dinámicas comunitarias resulta tan importante como identificar blancos insurgentes. La inteligencia debe ser interdisciplinaria y cercana al territorio.


6.3. Doctrina de mínima escalada


Frente a retenciones colectivas, la respuesta debe ser proporcional, evitando la violencia contra civiles. Esto preserva la legitimidad y reduce costos políticos.


6.4. Comunicación estratégica


Es esencial contrarrestar la narrativa insurgente que presenta el secuestro como protesta legítima. Campañas de información deben evidenciar la manipulación de comunidades y mostrar el impacto negativo de las economías ilícitas.


6.5. Cooperación internacional


Fortalecer alianzas en inteligencia, tecnología y seguridad fronteriza es clave para debilitar las capacidades logísticas de los grupos armados.


Discusión


El resurgimiento del secuestro de militares en Colombia refleja la transición hacia un conflicto híbrido, donde las fronteras entre insurgencia, crimen organizado y protesta social se difuminan. Desde la perspectiva de la guerra de cuarta generación, estas acciones buscan menoscabar la legitimidad y voluntad estatal más que obtener victorias militares.

Comparado con otros contextos, como Afganistán o Irak, se observa una tendencia común: el secuestro se convierte en arma política y psicológica más que en táctica bélica. La experiencia internacional demuestra que solo la combinación de fuerza legítima, gobernanza y legitimidad puede neutralizar esta práctica.


Conclusiones


1. El secuestro de militares en Colombia representa una amenaza estratégica que afecta tanto la legitimidad del Estado como la moral de las Fuerzas Armadas.

2. Su resurgimiento en 2024–2025 refleja vacíos de gobernanza, persistencia de economías ilícitas y limitaciones en inteligencia socio-territorial.

3. Desde la teoría de la guerra de cuarta generación, el secuestro no busca derrotar militarmente al Estado, sino erosionar su voluntad política y legitimidad.

4. La respuesta requiere un enfoque integral basado en seguridad multidimensional, gobernanza local, comunicación estratégica y cooperación internacional.

5. Solo mediante una estrategia articulada que combine fuerza, legitimidad y desarrollo será posible evitar que el secuestro vuelva a institucionalizarse como práctica rutinaria en el conflicto colombiano.


Referencias


Beittel, J. (2021). Colombia: Background and U.S. Relations. Congressional Research Service.

Chernick, M. (2017). The FARC at the Negotiating Table. Routledge.

Gutiérrez Sanín, F. (2019). Clientelistic Warfare: Paramilitaries and the State in Colombia (1982–2007). Peter Lang.

Huntington, S. (1957). The Soldier and the State: The Theory and Politics of Civil-Military Relations. Harvard University Press.

Lind, W. S. (1989). The Changing Face of War: Into the Fourth Generation. Marine Corps Gazette, 73(10), 22–26.

Pécaut, D. (2008). Las FARC: una guerrilla sin fin o sin fines? Editorial Norma.

Semana. (2025). “El aumento de secuestros en Colombia: una tendencia preocupante”. Bogotá.

Weber, M. (1947). The Theory of Social and Economic Organization. Free Press.

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