“La ‘Junta del Narcotráfico’ de Petro y el silencio sobre el Cartel de los Soles”
“La ‘Junta del Narcotráfico’ de Petro y el silencio sobre el Cartel de los Soles”
En los últimos meses, el presidente Gustavo Petro ha puesto en el centro del debate nacional la existencia de una supuesta “junta del narcotráfico” operando desde Dubái, a la que responsabiliza de asesinatos de figuras públicas y candidatos políticos, así como de la coordinación de actividades ilícitas de grupos como el Clan del Golfo, las disidencias de las FARC y la Segunda Marquetalia. Aunque la declaración generó un impacto mediático considerable, hasta la fecha no existen pruebas oficiales que confirmen la existencia de una estructura criminal unificada bajo ese nombre. Este hecho plantea interrogantes sobre los límites entre la denuncia política, la estrategia comunicacional y la investigación criminal seria.
La complejidad del crimen organizado en Colombia
Colombia no es ajena al crimen organizado: el país ha sido históricamente un epicentro del narcotráfico y de conflictos armados internos. Las organizaciones criminales actuales son fragmentadas, fluidas y transnacionales. Operan de manera descentralizada, lo que les permite adaptarse rápidamente a los cambios en el entorno legal y político. Esto hace que sea muy difícil identificar un liderazgo centralizado que pueda ser denominado como una “junta” que controle a todos los actores criminales.
El discurso de Petro parece simplificar la compleja realidad del crimen organizado, generando un relato que, si bien puede alertar sobre la sofisticación de las redes criminales, corre el riesgo de crear una percepción distorsionada de la amenaza. La realidad es que, aunque existen alianzas y coordinaciones ocasionales entre grupos, no hay evidencia de un comando único que dirija todas las acciones criminales en el país.
El silencio sobre el Cartel de los Soles
Mientras Petro alerta sobre esta supuesta “junta del narcotráfico”, guarda silencio sobre organizaciones criminales que sí han sido documentadas internacionalmente, como el Cartel de los Soles en Venezuela. Esta estructura ha sido señalada por Estados Unidos y organismos internacionales como un actor clave en el narcotráfico regional, con tentáculos en Colombia, México y otros países de América Latina. El Cartel de los Soles no solo trafica drogas, sino que también se involucra en lavado de activos y corrupción de funcionarios, lo que representa una amenaza concreta y verificable para la seguridad y la estabilidad regional.
Este contraste genera interrogantes sobre la coherencia de la estrategia comunicacional del gobierno: mientras se advierte sobre amenazas no verificadas, las organizaciones criminales que sí cuentan con evidencia sólida de su existencia reciben una atención limitada.
Implicaciones políticas y geopolíticas
El discurso de Petro tiene consecuencias directas en la política de seguridad y la percepción internacional de Colombia. La acusación sobre la “junta del narcotráfico” podría estar dirigida a movilizar apoyo político interno, reforzar la narrativa de conspiraciones contra su gobierno y justificar ciertas decisiones en materia de seguridad, como la reapertura de negociaciones con el Clan del Golfo en Catar.
Sin embargo, la política de seguridad no puede basarse únicamente en percepciones mediáticas. Ignorar estructuras criminales verificadas, como el Cartel de los Soles, puede debilitar la cooperación internacional y poner en riesgo los esfuerzos por desarticular redes criminales transnacionales. La lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado requiere evidencia, coordinación internacional y estrategias de largo plazo que combinen prevención, inteligencia y acción judicial.
Reflexión final
La “junta del narcotráfico” sigue siendo una afirmación sin respaldo probatorio oficial. Lo que sí es evidente son las redes criminales documentadas y operativas, como el Cartel de los Soles, que demandan atención y acción concreta. La política de comunicación sobre seguridad debe equilibrar la alarma con la evidencia, evitando que titulares mediáticos eclipsen amenazas reales.
Colombia enfrenta un desafío doble: por un lado, desarticular redes criminales fragmentadas y transnacionales; por otro, fortalecer instituciones que investiguen y prevengan el crimen de manera eficaz. Solo así podrá enfrentar con éxito la compleja realidad del narcotráfico y la criminalidad organizada, más allá de declaraciones polémicas o titulares llamativos.
Olga Liliana Rojas Nieto
Especialista en Relaciones Internacionales Delincuencia Organizada y Negociación.

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